
Martes de Discursos es una serie semanal por el décimo aniversario de Anacrónica. Durante el 2026, cada martes publico una ilustración que dialoga con las demás como parte de mi recorrido. Cada discurso es una pieza autónoma, pero también un fragmento de una historia más amplia que se revela de forma gradual, entre imagen y palabras.
Irónicamente dejé de publicar después de haber hablado de las caídas. No me esperaba ejemplificar con mi inconstancia una de ellas, pero ya está. Me cuesta ser constante porque constantemente pierdo la motivación. Mi mente cae en un remolino de razonamientos de por qué algo vale la pena o no y, lamentablemente, la corriente del sinsentido arrastra con fuerza y me lleva a la isla del desencanto.
Vuelve el remolino con las preguntas de siempre: ¿Por qué hago lo que hago? ¿Hace alguna diferencia si lo hago o no? ¿Hay alguien ahí o vivo en mi individualidad sin interrupción? ¿Se va a repetir la historia de que nada de lo que hice valió la pena? Preguntas y más preguntas, que son trampas que vuelvo a pisar.
Pero en medio del autoexilio en mi isla, aparece el barco de un proyecto personal que vuelve a hacer que mis ojos brillen, que se fijen una meta y las cosas retomen su sentido. A veces los sentidos deben ser forzados, porque la naturaleza no colabora con crearlos.
En mi naturaleza está el hacer las cosas bien, a mi mayor potencial y competitividad, pero muchas veces me quedo corta, porque ese mismo perfeccionismo que me inspira, me detiene. Me detengo porque siento que no vale la pena hacer algo usando mi potencial a medias. Paradójicamente, cuando regreso no me importa la calidad, sino el retorno mismo, el volver aunque sea arrastrándome, y de a poco ir poniéndome de pie e izando las velas de nuevo.
Este regreso tuvo una forma concreta: revisitar una ilustración antigua y repetirla sin intentar replicarla fotográficamente. Volver a una imagen pasada es una forma de mirar el trayecto, de recordar que pasé por ahí, y volver a pasar, pero ahora desde otro ángulo. La repetición no siempre implica círculos viciosos, a veces también abre círculos virtuosos que funcionan como un ancla al sentido. Este no fue un intento de probar mi habilidad actual, sino un ejercicio sencillo de retorno.
Como diseñadora, aprendí que todo debería tener una intención y un público claro. Pero también he entendido que mi carrera profesional no tiene por qué definir mi rumbo artístico. Aunque conceptualmente el diseño y el arte no son lo mismo, esa tensión no tiene por qué fragmentarme como persona: puedo ser una diseñadora artista. Tanto estudio a veces limita lo espontáneo, y la búsqueda de un brief o de un público objetivo para todos los aspectos de la vida puede volverse patológica. Persigo más las intenciones que los públicos. Intento que mi arte sea como ir dejando un rastro de migas de pan para saber por dónde volver cuando me pierdo.
Este blog, las ilustraciones y mi arte en general, son eso: un reflejo y una materialización de mi mundo interior. Mis regresos no son regresos a la rigidez técnica, sino más bien un desprendimiento de las expectativas profesionales y una conexión con lo interior. El jardín no se planta para las visitas, pero si por suerte nos gusta regar las mismas flores, son bienvenidos.
Y así, me embarco, me involucro, me hago sentir y soñar otra vez, siempre con el deseo de no volver a naufragar, y de encontrar peregrinos con quienes navegar.
Nombre: Consuelo: Proyectos
Numeración: 06/52
Serie: Martes de Discursos
Año: 2026
Técnica: Lápices de color sobre papel.
Concepto: La repetición es un ancla al sentido. Esta obra es una repetición de un dibujo del 2018, que solamente quise readaptar para comparar los cambios de estilo que inevitablemente van sucediendo. Volver a un proyecto pasado no significa navegar hacia atrás, sino reconocer el trayecto recorrido desde otro punto del mapa. En medio de la inconstancia, los remolinos y los naufragios personales, regresar a una imagen anterior permite encontrar continuidad, medir el avance y recuperar rumbo. Porque aunque la travesía del día a día no siempre permita apreciar la distancia recorrida, un remake suele hacerla más evidente.
