Discurso 03/52 —Nostalgia: FOMO

Martes de Discursos es una serie semanal por el décimo aniversario de Anacrónica. Durante el 2026, cada martes publico una ilustración que dialoga con las demás como parte de mi recorrido. Cada discurso es una pieza autónoma, pero también un fragmento de una historia más amplia que se revela de forma gradual, entre imagen y palabras.

Hoy no es martes, no le pongamos atención a eso. La vida se me atrasó un poquito, pero a veces es mejor correr para alcanzarla en vez de detenerse a explicar por qué.

Las dos ilustraciones previas exploraron el origen; la existencia de un aparente vacío que, en realidad, es potencial por ser llenado y finalmente es el aliento divino que lo llena todo.

Del origen a la nostalgia. ¿Es lógica esa transición? Yo creo que sí, porque existe una tensión entre lo que debería ser y lo que podría ser. Elegir un camino implica rechazar todos los demás y exige una exclusividad de tiempo, energía e intención. Por eso el origen es tan decisivo, porque divide la vida en un antes y un después, y funciona como una evaluación para reajustar la trayectoria cuando nos desviamos.

Llevo varios años escribiendo, tantos como para reconocer varios temas que regresan una y otra vez. Uno de ellos es el ruido. Hay tantas voces compitiendo por nuestra atención y solo podemos responder a unas cuantas. A veces la decisión es sencilla; pero otras aparecen grises complicados y matices que parecen inofensivos, pero que pueden robarnos años enteros que podrían haberse entregado al propósito que cada quien decide asumir como propio.

Con esta obra me digo a mí misma: no tengas miedo de parpadear cuantas veces quieras y necesites. Puedes retirar tu mirada de las tendencias y las noticias sin culpa alguna, porque la brújula no está allí.

Nombre: Nostalgia: FOMO
Numeración: 03/52
Serie: Martes de Discursos
Año: 2026
Técnica: Grafito sobre papel, retoque en Photoshop
Concepto: FOMO (fear of missing out) es el miedo a quedarse fuera. Esta es la primera ilustración bajo el eje de la nostalgia y representa unos ojos bien abiertos que implican el miedo a parpadear y perderse algo importante. Sin embargo, ese miedo es más peligroso que el parpadeo en sí. En la vida es necesario perderse de muchas cosas para darle la atención debida a otras que valen más la pena. Parpadear es un acto de confianza. Cerrar los ojos implica tener fe; sabiendo que la vida va más allá de las tendencias actuales.

Publicado por Ana Parada Cotrina

Diseñadora e ilustradora ecuatoriana-chilena. Creadora de Anacrónica, un espacio donde explora la intersección entre el arte, la fe y la cultura visual.

Deja un comentario