Comprensiva

«Eres tan fuerte, tan madura; no como los demás.»

«Eres obediente, comprensiva; contigo me puedo despreocupar»

«Te quedas a cargo del grupo, no los dejes copiar»

«Dime tú lo que pasó, en ti se puede confiar»

«Qué bueno que comprendas que no te puedo dar más»


Tantos cumplidos, 

que hubiera sido mejor no escuchar.

Porque al fuerte nadie lo ayuda, 

es solitario ser capaz,

Las quejas de la persona madura, 

no las ayuda a cargar nadie más,

Ser obediente disimula

la incapacidad propia de reflexionar,

Ser comprensivo solo te lleva 

a renunciar a privilegios por los demás.


Ante las exigencias de mi hermano,

mis papás complacieron sus gustos caros.

Ante mi comprensión y empatía,

me dieron las gracias, y se olvidaron. 


«Menos mal que no eres tan exigente»

«Algún momento te vamos a recompensar»

«Eres tan paciente. Tan madura para tu edad»


Yo también quería cosas bonitas, 

debí haber exigido más.

No es justa la competencia,

cuando solo uno sabe gritar.

La exigencia da más frutos que ser comprensiva, 

El que insiste, alcanza, y la empatía no suele llegar. 


Qué tonto ese afán de no molestar,

Por eso aun me cuesta expresar lo que quiero.

Qué estúpido mi diploma por buen comportamiento,

si lo único que hice fue callar por miedo.

Me ponían como ejemplo al resto de la clase,

pero solo favorecieron al que podía expresarse.


Quiero ser débil, quiero poder llorar

Quiero ser inmadura, para fallar en paz,

Quiero desobedecer, cuando quieran robar mi voluntad.

Publicado por Ana Parada Cotrina

Diseñadora e ilustradora ecuatoriana-chilena. Creadora de Anacrónica, un espacio donde explora la intersección entre el arte, la fe y la cultura visual.

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