Que no me gustan las sorpresas.
Dicen.
Con el tiempo, lo repito yo;
Son palabras del resto,
pero también ladrillos de mi construcción.
Que soy callada, que no se hablar.
Lo dicen,
Crecen los muros de mi falsa identidad.
Tantos ladrillos que no quisiera usar,
pero me los pongo, no tengo más.
Soy callada, aburrida. No tengo ganas de jugar.
Dibujo, con la mirada agachada,
así no veo cuando todos se van.
Soy así. Digo,
Así me tienen que aceptar.
Me dejaron sus ladrillos,
No los quiero,
Pero repito, una vez más:
No me gustan las sorpresas.
Los cumpleaños están de más,
Prefiero ser invisible.
Sola en casa, en tranquilidad.
Que nadie me moleste.
¡Ya déjenme en paz!
…
Los ladrillos se encarnaron,
Tenerlos o quitarlos, duele igual.
Ante el dolor inevitable,
elijo en el que soy más real.
…
No soy callada, me gusta mucho hablar,
Soy divertida, quiero jugar,
Quiero salir, viajar,
querer, arriesgar.
Más que una vida más allá.
Puedo reemplazar los ladrillos,
Ahora tengo más material.
